¿Me puedo enojar cuando alguien en forma vehemente critica algo que he hecho o se rehúsa a hacer algo que parece razonable? ¿Debo sentir como personal el “ataque” y reaccionar o hay alguna posibilidad de que esa agresión este fundada en algo más profundo que debo descubrir y de donde pueda conseguir un mejor resultado? Definitivamente que somos seres humanos y las emociones están presentes permanentemente. Mutan de una situación a otra, nos son traicioneras en momentos claves, nos alegran la vida y son las causantes de las angustias en períodos difíciles. Es decir, son tan importantes como nuestro ser físico, son parte integral de nuestra vida. ¿Y cómo hacemos para evolucionar en este campo tan importante de las emociones?
De lo que fui leyendo de los libros sugeridos y de las dos clases encontré dos claves, la primera parece ser “conocerse” a uno mismo (self awareness) y la segunda “entender”, o mejor dicho, “comprender al otro”, y gracias a este conocimiento y comprensión “manejar” mejor las emociones propias en las distintas situaciones de nuestra vida y conectarnos con las del otro de mejor manera. ¿Será siempre posible? Mi respuesta personal es un gran NO.
Rescaté esta frase de Goleman que es muy buena cuando define emotional intelligence: “the capacity for recognizing our own feelings and those of others, for motivating ourselves and for managing emotions well in ourselves and in our relationships”. Ese mismo sábado luego de terminar la clase con un montón de conocimiento adquirido, mi primer partido de un torneo de tennis, las emociones me “traicionaron”, me tenían prisionero. Y de aquí me viene a la mente otro tema muy relacionado:
El “qué hacer” cuando uno está “hijacked” por una emoción fuerte. Agrego también, cómo hacer para no tomarse como personal una Parece que el viernes una de mis sugerencias de cómo “manejar” emociones fuertes estuvo buena, porque Julián la nombró más de una vez durante viernes y sábado. Hace ya unos años que de a poco vine buscando la manera de trabajar mejor con mis emociones, sin embargo, con el curso pegué un salto evolutivo creo que muy fuerte. Mi “receta” dice que no debo reaccionar ni tratar de encarar el tema que generó el conflicto inmediatamente, sino que debo esperar a calmarme, a “enfriarme”. Esto último es un proceso y cada situación tiene su tiempo. Durante este tiempo disminuye la demonización del otro, le saco el peso a la “maldad” del otro como generador de mi malestar y empiezo a pensar cuáles podrían haber sido sus necesidades o el porqué hizo tal o cual cosa. Durante este tiempo mi cabeza y corazón comienzan a pensar en el objetivo final, adónde quería llegar, o sea lo que quiero conseguir, y así va surgiendo un análisis “útil”. Y qué entiendo yo por “útil”, un approach que me permita cuidar la relación pero conseguir el objetivo que tanto yo como el otro buscábamos.
Agregar lo aportado por el resto de la gente!
¿Qué más? El ejercicio de las 4 sillas fue interesante. Fue poner en blanco y en negro cuáles son las posibilidades de reacción ante una situación que uno siente como de agresión personal por un problema que nos plantea el “otro”. La silla 1 es la más simple y hasta parece la más copada en un principio (no creo que “in the end” uno se sienta bien), mandar al otro a la mierda y hacerlo sentir un perejil, la 2 es la de tirarse toda la culpa, suena a algo poco atractivo, la 3 trata de conectarse con el otro y entender los intereses y la 4 plantea el no tener demasiado tiempo para “conexión” y va directo al grano: “qué proponés que hagamos” o pensate qué te parece que deberíamos hacer, yo pienso por mi lado y mañana nos juntamos y resolvemos (la más straightforward).
La práctica de esta forma de vida, sí, creo que podría llamarla forma de vida, produce buenos resultados y es a la larga muy reconfortante, pero el llevarla adelante con un mundo pensando y acutando sobre la competencia con el otro y siempre tratando de ganarle la pulseada, es absolutamente “desgastante”. Lo vivo a diario en mi trabajo y veo lo que me desgasta el ser uno de los pocos que se maneja de esta forma. Uno se posiciona como líder, eso es indiscutible, pero el costo parece alto.
De lo leído en goleman me gustó los 4 clusters en el que él divide Emotional intelligence (está ordenados en escala evolutiva, es decir uno no va a poder manejar bien el último sin antes manejar bien el primer cluster)
1) Self awareness
2) Self Management
3) Social awareness
4) Social skills.
Julián nos había comentado al inicio del viernes que trabajaríamos sobre la base de lo que estudió y predicó Marshall Rosenberg –comunicación no violenta.
Agregar lo que esté en carpeta!
Partes de la CNV que me gustaron. Agregar para recordar.
Las dos partes de la CNV: expresarse con sinceridad y recibir con empatía. La palabrita clave en Rosenberg parece ser empatía. Dificile pero vale la pena intentar!
Empatía: consiste en una comprensión respetuosa de lo que los demás están experimentando.
Él dice que para poder “empatizar” con el otro y yo agrego, con nosotros mismos también, debo estar “presente”, en cuerpo y alma en la situación que estoy viviendo.
Vaciar la mente y escuchar con nuestro ser.
Preguntar antes de tranquilizar y ofrecer consejo. Igual sí pienso que uno puede, y debe en algunas ocasiones, ofrecer consejo o dar su opinión; sino no estaría actuando como un buen amigo.
Al margen de lo que los otros digan, solo escuchamos lo que están 1)observando, 2)sintiendo, 3) necesitando y 4)pidiendo. Muy importante la última palabra, entender qué piden! Qué pedido subyace a toda la posible perorata de palabras.
El parafraseo ahorra tiempo. Porque nos aseguramos de haber entendido realmente lo que el otro quería decir o siente y él siente que nos conectamos y se genera un vínculo de mayor confianza.
Empaticemos en lugar de decir “pero” frente a alguien que está enojado. Sí, lo he tratado de poner en práctica, es MUUUUY difícil. Si no podés retardar la reacción porque estás en el medio de la conversación, lo primero que te surge es defenderte, silla 1, entonces uno, aunque no reaccione mal tiende a decir “pero”.
Cuando intentamos escuchar sus sentimientos y necesidades, ya no percibimos al otro como un monstruo. Esto es muy aplicable a lo que comentaba más arriba sobre el “proceso” que uno podría trabajar para resolver problemas donde hay emociones fuertes basados en algo que el otro “nos hizo”.
A lo largo del tiempo me he dado cuenta que he ido modificando algo que no me gustaba que hacía, que era que muchas veces comentaba experiencias mías sobre lo que el otro decía y de esa forma terminaba acaparando parte de la conversación, necesitaba esa atención para mí lado. Yo creía que empalizaba, ahora me doy cuenta que no es así, porque me conecto realmente con lo de él y después de ello puedo llegar a hablar de mí, pero el hacer una cosa a la vez es mejor, se profundiza más en cada una de ellas.
Qué pasa cuando se rompe la confianza? Se puede recuperar?
Miguel comentó que él entiende que a cierto nivel las cosas son relativas, incluso cuando un tipo te afana pero es amigo y fue siempre una pieza fundamental en la empresa. Hubo opiniones encontradas.
domingo, 25 de noviembre de 2007
Clases 23 y 24 de noviembre de 2007 – Las emociones en las negociaciones y los conflictos
Etiquetas:
Programa Negociación y Manejo de conflictos
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